Volver a la Antigüedad
Termino de leer El suicidio, de Durkheim. En las consideraciones finales hace alusión al papel del Estado, que para el sociólogo es «una máquina pesada ideada para llevar a cabo obras generales y sencillas», siendo así necesario crear al margen de aquel «un haz de fuerzas colectivas cuya influencia reguladora sea más variada». Reviso entonces unas anotaciones a mano que aún guardo de cuando leí el Leviatán de Hobbes: «Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un poder que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se llama guerra». Retomo a continuación la lectura del Espíritu de las leyes, de Montesquieu; lo dejé por Navidad para hacer un breve inciso que finalmente se ha alargado en el tiempo, pues entremedias he leído varios libros. Cuando termine con Montesquieu me gustaría abordar la Historia de los heterodoxos españoles, de Menéndez Pelayo. Todo esto teniendo en cuenta que sigo desviado del itinerario lector que tenía marcado y que pasaba por un recorrido más o menos exhaustivo de la Antigüedad.
Jesús de la Palma
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