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Mostrando las entradas etiquetadas como Mitos Griegos

Wood of chaos

Es sábado por la tarde. El bebé ha probado por primera vez las fresas, se las hemos dado para merendar. Mientras lo miraba, pensaba que no hay nada comparable a mantener viva la capacidad de asombro. Debe de ser terrible creer que se sabe todo, negándose así la oportunidad de dejarse sorprender; principalmente porque esto siempre sucede a raíz una manifiesta operancia de la necedad. Juego con el bebé en la habitación mientras ella estudia. La puerta está abierta y puedo escuchar la melodía. Suena Wood of chaos, el álbum de Rob Costlow. Hacía años que no lo escuchaba, por lo que ha sido doblemente gratificante volverlo a hacer. ¿Cómo puede uno olvidarse de discos y libros que tan grata impresión le causaron en su día. También esto nos sucede con las personas. A veces visito un blog que olvidé hace meses o incluso años, o un perfil de Facebook. Hace un rato consultaba un ensayo sobre la filosofía griega que me ha hecho recordar dos lecturas que empezaban a quedar atrás en el baúl de la m...

Menudencias diarísticas

De nuevo la ridícula idea de comenzar con la novela que siempre me ronda por la cabeza. Todo a raíz de que se me ocurre una frase; como lo que ya he escrito mil veces sobre cuando era pequeño y quería escribir un cuento y solo alcanzaba a escribir “érase una vez”.  Ya me imagino sentado en el escritorio, frente al ordenador, y no con el teclado del teléfono, enredado en estas “menudencias diarísticas”. Pienso en varias editoriales a las que enviarles el borrador y ya me veo consagrado como escritor, aclamado por la crítica y el público, y eso que solo se me ha ocurrido una primera frase, a saber: «Tengo un callo en la mano izquierda, justo en el primer pliegue, debajo de los dedos índice y corazón; es de estrujar con fuerza los trapos de la limpieza». La vida misma es un sueño inalcanzable, ¿qué me impide soñar que me convertiré en un escritor consagrado? Y si no es con la novela, será con el diario: «Algún día...», me digo.  No hago sino seguirle el juego a la vida. Me levant...