Empatía
La escena de “Nacido el cuatro de julio” que denuncia la crudeza y el sinsentido de las guerras, y la demoniaca propaganda de los gobiernos en favor de aquellas, se queda en una mera anécdota con la sensación de estremecimiento que genera en el espectador el grito desgarrado que le espeta el joven Ron Kovic (interpretado por Tom Cruise) a su madre, con el que reclama la furiosa necesidad de «¡una polla enorme y tiesa!». Esto sucede porque para empatizar con una causa necesitamos personificarla mediante un testimonio particular. Nos pueden bombardear con cifras de fallecidos en el Mediterráneo hasta el aturdimiento, pero hasta que no escuchamos el testimonio de un inmigrante superviviente de un viaje en patera, no somos capaces de tomar conciencia de la magnitud de la catástrofe humanitaria. Con las prisiones sucede lo mismo, todos pensamos que son espacios que albergan únicamente a los más infames criminales, hasta que, gracias a reporteros osados y bienintencion...