¿La verdad ante todo?
¿Cualquier cosa antes que decir la verdad? Pongamos por caso un ejemplo de lo más común: si por un descuido me hubiera saltado un estop y hubiera estado a punto de tener un accidente y además, en un incontrolable estallido de ira y autodefensa, hubiera sido yo el que le hubiera increpado al otro coche, por muy impetuosa que fuese la necesidad de contarlo, no lo haría, ante todo por temor a ser juzgado moralmente y, ¿porqué no?, por temor a ser delatado. El correveidileismo puede alcanzar cotas de maldad insospechadas. Hoy hay cámaras de vigilancia hasta debajo de las alcantarillas, y entre nosotros hemos pasado a relacionarnos, y esto se ha acusado tras la plandemia, en términos de pillaje y delación. No se trata entonces de subirse al tren de la mentira, de la inmoralidad; sino de preservar la integridad física y emocional. He pasado de ser un hombre locuaz y de acción a contemplar el mundo en relativo silencio y con una sosegada aunque resignada pasividad. He llegado a la ...