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Mostrando las entradas etiquetadas como Abuelos

Sobremesa

Ayer, en la sobremesa, su madre sacaba una caja de galletas metálica con fotografías. Estábamos sentados a la mesa camilla. El radiador desprendía un calor intenso. Las piernas me ardían con la feliz consecuencia de una morriña que me indujo a una confortadora duermevela. Era una escena hogareña costumbrista, extemporánea, que me retrotrajo a la serenidad de la infancia. Yo también tengo un cajón lleno de fotografías de otro tiempo que hace años que no abro. Recuerdo asimismo hojear con mi abuela un álbum de fotografías. Había una o dos de estudio, de cuando eran jóvenes. A mi abuelo le encontrábamos un aire a John Wayne. Las había también de un viaje a Benidorm; mi abuela aparece en pareo, a pie de playa, junto a la imponente y paternal figura de mi abuelo. Recuerdo una de mi madre, de cuando era chica, con su vestidito blanco y su media melena negra, entre lisa y rizada. Los padres también fueron niños, aunque a los hijos nos cueste creerlo. Abrir una caja de galletas con fotografías...

Memoria

Va a hacer un año de la muerte de papá. Hace poco cumplió doce la de la abuela y veintidós la de la otra abuela; a un abuelo no lo conocí, era de 1896 ó 1898, no lo recuerdo bien; tendría que preguntárselo a papá, y ya no está; de la del otro abuelo han hecho treinta años. ¡Treinta! De la de mamá, veinticuatro.  Conocí a una de mis bisabuelas hasta los siete u ocho años; cantaba canciones, sentada en su sillón, mientras yo saltaba en la cama y le decía que «más, más», y «venga, venga». Así me lo pinta el recuerdo.  Ayer hablaba con mi hijo mayor y coincidió conmigo en que la vida pasa demasiado deprisa, cosa que cuando yo tenía su edad no pensaba, por lo que me alegró escucharlo.  Cuando duermo al bebé y contemplo su facilidad para coger el sueño, pienso que duerme sin memoria.  Hay quienes terminan rodeados de cariño y sin memoria, me pregunto hasta qué punto son afortunados, o si lo son.  ¿Cuál es el precio a pagar por mantener la memoria? Cada uno habrá de ec...

El Día de Todos los Santos es granadino

Imagen
Que cada uno opine a su antojo, pero el Día de Todos los Santos es granadino. Aquí tenemos el humilde pero ceremonioso recuerdo del Hermano Gutiérrez, hombre santo y esforzado cuestor, que con su resplandeciente y perenne sonrisa como arma, se atrevía a cruzar cualquier puerta, por importante y soberbia que esta fuera; siempre recolectando para sus angelitos de Dios. También tenemos la imagen viva de Fray Leopoldo, otro humilde limosnero, caracterizado por su generosidad hacia los más necesitados y su disposición a ofrecerles consejo y comprensión; declarado de forma solemne beato por la Iglesia católica. Tenemos asimismo el cementerio de San José, considerado cementerio monumental   , que además tiene sus propias rutas turísticas, y pertenece a la “ruta europea de cementerios históricos"; situado en las inmediaciones de la Alhambra. En Granada murieron mis abuelos y mis padres; para mí, santos todos ellos, porque santo es el que vence a la muerte permaneciendo en la memoria de lo...