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Mostrando las entradas etiquetadas como Diarios

Periódico y café

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Podría escribir el diario solo con lo que observo, pienso y leo en cada cafetería que voy. Gran parte y una parte muy importante de mi vida ha transcurrido y transcurre en las cafeterías. Hoy mismo, después de hojear el periódico, he le leído unas páginas de los  Diarios de Cheever en la aplicación de Kindle, que también tengo instalada en el teléfono. No sería capaz de abrirme en canal como él. Confieso pecadillos; pero la procesión de ánimas cuitadas y suplicantes va por dentro. Los Diarios de Cheever están tan vivos como él, que a sus sesenta y ocho años, y tras una vida única , con todo el peso de la palabra, y con un ánimo , según él mismo confiesa, hecho de heridas supurantes y curas milagrosas,  se reivindica: «Sostengo que aún poseo capacidad para ser feliz». Creo que todo el mundo debería leer sus Diarios, bien para deleitarse, bien para escandalizarse.  Jesús de la Palma 

Confesionario

Siento una manifiesta predilección por el diario íntimo frente a cualquier otro género literario. El diarista no es un mentiroso, como el novelista, y no estoy aludiendo al término con ánimo peyorativo; reflejo un hecho. Al diario viene uno a confesarse; no tiene sentido mentir, que sería mentirse. Y no hay nadie más necesitado de confesión, de encontrarse en la verdad, que el diarista. Como lector, cada día huyo más de la ficción gratuita. Como escritor, excepto algún cuento esporádico enviado a diversos concursos literarios, nunca la he practicado. No me interesa la metáfora estupefaciente, sino el regusto áspero de la vida en prosa. Me interesa infinitamente más, por ejemplo, el diario íntimo de Arthur Adamov, que sus primeras fantasías absurdas. El comienzo de sus Memorias (I) es memorable, cuando narra que a la edad de cinco años, tras enterarse de que la familia era dueña de gran parte del petróleo del Caspio, se aferró a las faldas de su abuela quejumbroso: «No quiero ser pobre,...

La vida íntima

Leo diarios y llevo un diario. El diario íntimo, aquel que refleja en sus páginas el discurrir de lo cotidiano como testimonio anejo al orden de acontecimientos sociales, políticos y económicos que le ha tocado vivir a su autor, pues hay no pocos detalles esenciales y veracidad de lo que ocurre en el mundo en la narración de un almuerzo o una merienda; en una anodina tarde de domingo o en la percepción del mundo a través de un dolor de muelas. La historiografía, por su parte, enfocada a narrar los grandes sucesos, no está exenta incurrir en dictámenes erróneos, corrompidos por intereses espurios. Ya lo advierte Plutarco en la Vida de Alejandro: «No escribimos historias, sino vidas, pues por regla general, no es en las empresas de mayor gloria donde se hallan testimonios de virtud o vicio, sino que a menudo una situación pasajera, una frase o una broma reflejan mejor el carácter que batallas de muchos muertos o los más vistosos ejércitos y asedios de ciudades». Con el correr de los sigl...

La triste rutina

En la sempiterna conversación de guásap que comparto con ella hay desde archivos PDF con libros y documentos hasta listas de la compra, pasando por fotos en común y del bebé y fechas de compromisos y citas de índole variada. Una vida en común con una mujer reflejada en una aplicación de mensajería instantánea. Lo último que se puede leer es: “Leche, biberón, toallitas”. El penúltimo mensaje es un archivo con un libro de Giovanni Reale. El amor verdadero, que no precisa de disfraces o artificios, se viste de cotidianidad. En sus “Diarios”, Sylvia Plath se pregunta «cómo convertir la triste rutina en algo grande, cómo echarle el mejor aliño, intenso, como el zumo de limón». La única respuesta que se me ocurre es el compromiso con los seres amados. Jesús de la Palma 

Circunloquio

Hay diarios crudos, los de John Cheever son un claro ejemplo de ello. Ionesco también es brutalmente honesto. Estos, en cuanto a intimidades se refiere. Cioran es crudo en otro ámbito, en el de la intelectualidad y la espiritualidad; no habla de sus preferencias sexuales ni de los detalles más escabrosos, si es que los hay, sobre su vida íntima junto a Simone Boué, su esposa.  Mis diarios, los que comprenden la década pasada, están escritos en papel, y como los de cualquier diarista, son un fiel reflejo de mis circunstancias y lo que estas me llevaban a pensar; aun así, cuando los releo, veo en ellos demasiada afectación, cierta impostura, un querer darse importancia impropio de un hombre maduro que ha tenido el tiempo suficiente para reflexionar sobre lo acontecido. Siempre estoy tentado de romperlos y tirarlos a la basura. Son papeles demasiado íntimos, que únicamente conocemos ella y yo.  Los diarios de Internet, que escribo simultáneamente en Facebook y en Blogger, están a...

Actualidad

Vivo entre libros, me refugio en ellos como me refugio en la familia de las inclemencias ideológicas y materiales del mundo exterior. Hojeo los “Diarios (1939-1972)” de Max Aub. Los tengo, en una cuidadosa edición de Alba Editorial, desde hace más de una década y todavía no los he leído completos. Hay algunas partes subrayadas, de las veces que los abro al azar y olisqueo algunos párrafos a ver qué encuentro. «Se niegan a sí mismos con tal de olvidarse y pasar desapercibidos de la policía (de la policía que hoy reina en todas las partes del mundo, sin excepción)», escribe un 13 de mayo de 1954. En 2023 sigue reinando la policía material y la del pensamiento, uno acude a cualquier reunión informal, entre amigos o familia, y se tocan los temas en boga. Se habla de lo que hay que hablar, de lo que interesa que se hable. Algo a lo que me niego, pues la actualidad está de actualidad desde que se tienen registros de escritura, por eso me resisto a hablar con alguien que me hable de “actualid...

Lecturas nocturnas

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Hay noches, como la de hoy, en las que estoy demasiado cansado para seguir el hilo de la lectura que tengo entre manos, sobre todo si es una lectura compleja, de ordinario filosófica. Pero sucede que tampoco me puedo ir a dormir sin leer un par de páginas; si quiera unas líneas. En noches así solo me apetecen los diarios abiertos al azar o temas muy concretos en los que más o menos ando versado; a estos últimos acudo a libros ya leídos y que por lo tanto tienen anotaciones que me guían hacia lo que estimo más relevante. Esta noche he cogido los “Diarios” de Pizarnik y “La esquizofrenia incipiente”, de Klaus Conrad. La esquizofrenia (o más acertadamente, las esquizofrenias) es una enfermedad que me preocupa, por la que siento un profundo interés, quizá porque tenga mucha más relación con la realidad no esquizofrénica de lo que se piensa, pues todo brote psicótico tiene un detonante, una motivación. En cuanto a los diarios, me gusta ir al día en curso y ver lo que allí escribieron unos u...

Cincuenta y cincuenta

Cincuenta minutos en la máquina de cardio. Esto porque tiene pantalla y conexión a Internet. Normalmente estoy media hora. Se me ha pasado el tiempo volando, mientras veía una clase de teología. Me ha llamado la atención que el cura se apoyara en un iPad. Llevaba clériman y, al cuello, una prominente cruz de madera que colgaba de una guita.  Una vez fuera, cincuenta páginas de la paideia Isocrática. En palabras de Jaeger:  «Isócrates, como el representante más destacado de la retórica, la antítesis clásica de lo que representaban Platón y su escuela». «En el “Nicocles” —prosigue Jaeger–, Isócrates pone en boca del joven monarca un discurso dirigido a sus súbditos, en el que expone sus principios de gobierno». Lo que me lleva a pensar en Maquiavelo.  Mañana recibo un libro con el que haré un paréntesis en el ciclo de lectura que tengo previsto, que me ocupará hasta final de año, o incluso más allá. Se trata de “Un padre”, de Sibylle Lacan.  Soy un asiduo lector de dia...

Intimidades

En alusión a su estreñimiento, Ionesco se manifiesta en su diario en los siguientes términos: «Estas angustias del cuerpo me impiden pensar, impiden mi libertad». Se queja de que, después de meterse un supositorio en el ano y esperar hasta las diez y media, cuando los demás de la casa han terminado de evacuar, en la espera no puede concentrarse en la lectura de las “Confesiones” de san Agustín. Me pregunto si al escribir estas líneas pensaba que terminarían siendo publicadas y traducidas a varios idiomas.Tengo dos ediciones de sus “Diarios”, la de Gedisa, con una pésima traducción, y que no recomiendo, y otra de Páginas de espuma, no solo de más calidad en cuanto a la traducción, sino en la edición completa; aun así, se echa de menos en ambas un estudio introductorio. Jesús de la Palma 

Ionesco

En alusión a su estreñimiento, Ionesco se manifiesta en su diario en los siguientes términos: «Estas angustias del cuerpo me impiden pensar, impiden mi libertad». Se queja de que, después de meterse un supositorio en el ano y esperar hasta las diez y media, cuando los demás de la casa han terminado de evacuar, en la espera no puede concentrarse en la lectura de las “Confesiones” de san Agustín. Me pregunto si al escribir estas líneas pensaba que terminarían siendo publicadas y traducidas a varios idiomas.Tengo dos ediciones de sus “Diarios”, la de gedisa, con una pésima traducción, y que no recomiendo, y otra de Páginas de espuma, no solo de más calidad en cuanto a la traducción, sino en la edición completa; aun así, se echa de menos en ambas un estudio introductorio. Jesús de la Palma 

Nada humano me es ajeno

Hoy he probado un dulce nuevo: "margarita de dulce de leche". Me he cansado de los "ojitos de buey". Voy casi a diario al gimnasio e intento hacer dieta. Pero este caprichito de los dioses no me lo quito. Además, tampoco es a diario. Antes pensaba en la gente que transmite su vida a través de las historias de Instagram y me preguntaba si no sería lo mismo lo mío.  «En cualquier caso, no; de ningún modo, pues tu literaturizas tu vida», me he dicho. A lo que me he replicado: «Y ellos la escenifican». Aun así quiero pensar que hay una diferencia insalvable entre ellos y yo. Quiero pensar que mis creaciones no están vacías de contenido. Por lo demás, "nada humano me es ajeno". Mientras me tomaba el café he echado un ojo a las historias de Instagram. Me he detenido en las de un cura argentino que anunciaba unos talleres que tienden un puente entre la diversidad sexual y la fe.  Siempre he querido ser amigo de un cura. Tengo presentes las atrocidades de la Igles...