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Mostrando las entradas etiquetadas como Verano

Final de verano

Finales de agosto. Ayer vi el Sol ponerse de camino al gimnasio, no recuerdo la hora, pero calculo que sobre las nueve. Hoy a las nueve y media ya era de noche. «¡Qué alegría, se acaba el verano!», me he dicho. Recuerdo con incomodidad una de esas tórridas noches de este pasado julio, en la que salimos y pasadas las diez aún había luz. No querría el verano ni aunque fuera rico, porque de ser así, me iría a pasarlo a un lugar donde no fuera verano, o al menos donde no hiciera calor y hubiera nubes y chubascos. El regocijo que siento al final del verano es la recompensa por haber superado una estación yerma, infernal. El verano, como la juventud, tiene un tono demasiado alto; tanto el uno como la otra queman. Ahora que ya puedo decir que he dejado atrás definitivamente el periodo de juventud, me siento como en un día con ligeros chubascos, tal cual hoy, de finales de agosto. Mi tono vital es melancólico, no me pueden gustar el verano ni la juventud. Ahora que me he convertido en un hombr...

Siete lenguas de fuego

Si pudiera ponerme delante de Dios, le preguntaría que para qué inventó el verano, donde todo es estéril e infernal.  Hoy ni siquiera he podido leer, y para colmo no sé dónde he puesto el mando a distancia del ventilador de techo.  Si pudiera elegir ser un superhéroe, pediría ser El Hombre de Hielo.  Cuando he salido a media tarde para reunirme en el centro comercial con ella, el bebé, mi cuñada y mis sobrinos, siete lenguas de fuego me han perseguido durante todo el camino en la moto. Nada más verme, mis sobrinos, junto a su amigo, que también es como de la familia, se han abalanzado sombre mí: «Tito, tito, tito...». El primero de todos, el mayor, al que he cogido en brazos y me lo he comido a besos. A continuación: «Tito, queremos monedas para los columpios». Ellas ya los habían montado, y C. me ha dicho con la mirada que ya estaba bien, que  no; pero ¿quién se puede resistir? Al final han sido dos partidas en la máquina de aire hockey y un paseo en un coche con so...

Fuego alquitranado

Paso por la puerta de la sede del PP que hay en el Paseo del Emperador Carlos V. Enfrente, cartelería electoral de VOX. Concretamente, cuatro banderines con la fotografía de un Santiago Abascal de mirada altiva, soberbia, que viste con el color verde oliva característico del uniforme militar. Cada banderín tiene un eslogan diferente y en mayúsculas, a pie de foto, a saber: CAMPO, FRONTERAS, SEGURIDAD y LIBERTAD. Estamos en pleno mes de julio, padeciendo una ola de calor infernal, de consecuencias extremas. Se me vienen entonces a la mente dos fragmentos que anota Luis Buñuel justo al comienzo de “Mi último suspiro”, sus memorias. En el primero, se confiesa al lector de lo siguiente: «Soy un enamorado del Norte, del frío, de la nieve, y de los grandes torrentes de las montañas». En el segundo, que aparece apenas un par de páginas más adelante, sentencia: «Se puede decir que, en el pueblo en que yo nací (un 22 de febrero de 1900), la Edad Media se prolongó hasta la Primera Guerra Mundial...

Plaza de las Pasiegas

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Ocho de julio, Plaza de las Pasiegas, Granada. El público, mayoritariamente turista, se agolpa ante lo que parece ser un concierto improvisado. Venimos de Plaza Nueva y de tomarnos un helado en Los Italianos; las calles bullen de gente, entre extranjeros y oriundos. Como me crié en el centro, y todas estas calles son mi barrio, le comento a ella que en aquellos tórridos e interminables veranos de la juventud, que tengo grabados a fuego en la memoria, el centro de Granada más parecía un páramo. Jesús de la Palma 

Catalepsia

En realidad estoy leyendo a Platón, cumpliendo un ciclo de lectura platónico, para ser exacto; pero hoy es fin de semana, y considero cubierto el cupo de páginas hasta mañana. La televisión está encendida, sin volumen. Tras terminar “El último mohicano”, con un final apoteósico, que me reconcilia con la vida y le resta peso a la melancolía propia de una calurosa y solitaria  tarde de verano (ella y el bebé están con los primos), se retrasmite a continuación la fiesta del “orgullo” en Madrid. Pancartas de UGT (sindicato) y de Sumar (partido político) y algún político de izquierda en primera plana para la foto. Los reporteros entrevistan al público: se habla de amor, paz y respeto; también lo hacen los comentaristas. Tomo uno de los libros de diarios para hacer la tarde más amena, en este caso, los de Anaïs Nin, y el correr de las páginas me nutre de varias citas que dejo subrayadas, a saber : «Las noticias de la guerra son tan terribles que provocan algo parecido a una catalepsia. P...