Lo universal
Ayer me hice con varios libros, entre los que hay títulos de autores como Steven Pinker, Mark Fisher o Svenja Flasspöhler. No obstante, sigo leyendo a Aristóteles, para quien «lo universal es más conocido por la razón y lo particular por la sensación». Fue una jornada particular. En el supermercado, sufrí un vahído y me tuve que sentar encima de unos cartones de leche que había apilados. Ella fue a traerme algo con azúcar, y gracias a Dios surtió efecto. Me trajo un rosco de chocolate blanco y un zumo de naranja. Por un momento sentí que me moría, y tuve miedo. No está mal para un recurrente lector de Cioran. Me recuperé enseguida, y hoy he estado en la consulta del médico por un esguince de tobillo y no le he dicho nada de lo de ayer. ¿Qué sentido tendría la vida si no tuviera ese componente azaroso que en tantas ocasiones nos da la espalda? No decirle nada a la doctora de lo de ayer ha sido mi humilde venganza. La vida, no nos engañemos, es una fulana. Recuerdo cuand...