Conversaciones
Que las conversaciones de guásap entre parejas evolucionan con el tiempo es algo universalmente sabido y por supuesto natural. No hay nada de qué extrañarse. El mundo virtual está repleto memes y chascarrillos al respecto. En lo personal no soy demasiado proclive a las bromas, y por eso le doy también a eso su correspondiente pátina de nostalgia. Lamentablemente no guardo las primeras conversaciones que tuve con ella; ha transcurrido tanto tiempo que por una u otra circunstancia se han perdido. Pero intuyo que aquellos primeros mensajes eran tanto o más empalagosos que una novela de Megan Maxwell. Con los años esto ha cambiado radicalmente; ahora el grueso de nuestras conversaciones se nutre de archivos PDF, listas de la compra, recordatorios de tareas y fotos, sobre todo del bebé, pues si las hace ella, le pido que me las mande, y viceversa. Un ejemplo de todo ello es nuestra última conversación, en la que yo me limito a escribir: «Cacota grande». A lo que ella responde: «¡Madre mía! ...