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Mostrando las entradas etiquetadas como Ideología

Vigilia

Vigilia. Me despierta una angustiosa sensación de caída. A punto de quedarme dormido de nuevo, se vuelve a esfumar el sueño. Me vuelvo a la parada, a esperar a que pase el próximo. La paciencia es clave universal. Divago. Hace unos días, en la cafetería, una mesa concurrida. El que supuse padre y abuelo, un señor mayor, quien fuera niño de la posguerra, a sus hijos y nietos: «El clima que se respira es similar al que había antes de la guerra, y me preocupa por vosotros, porque a mí, para lo que me queda...». Despotricaba contra el actual Gobierno, en especial contra el presidente. «¡Sánchez!», declamaba en tono acusatorio. «Cataluña», se lamentaba. Me lo imaginé en el sillón de su casa, frente al televisor, ensimismado con las tertulias televisivas más casposas y carpetovetónicas, o emponzoñándose con los grupos de guásap de marcada ideología conservadora y pensamiento unidireccional. Un niño pequeño con traje de viejo. Jesús de la Palma 

Siervos

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Hoy, fruto de las ideologías que preconizan el individualismo y la autosuficiencia, que no son sino métodos de blanqueo de la esclavitud moderna, muchos son los inadaptados que deciden marcarse voluntariamente mediante tatuajes en la frente. Jesús de la Palma 

Caos y confusión

Me invade la sensación de vivir en un mundo regido por ideologías posapocalípticas, donde todo es confusión y caos. En la valla pública publicitaria que hay enfrente del supermercado, han fijado el cartel de una obra de teatro donde se trata el lesbianismo con «ironía, picardía y humor». Al menos esto último es lo que aseguran los publicistas encargados de dar difusión al espectáculo; todo ello sazonado con una advertencia que transcribo a continuación: «Eso sí, no vengan con niñ@s a no ser que tu educación sea libre. Advertidos quedan».  Me preguntaba desde ayer qué entenderían ellos por “educación libre”, mientras me aguijoneaba la idea de dedicarle una reflexión al asunto. Hasta que esta mañana me he levantado, he leído el artículo semanal de Juan Manuel de Prada, titulado “Animales de compañía”, y me la ha puesto él mismo en bandeja, a saber: «El capitalismo no es un mero sistema económico, sino que posee una visión totalizadora y articulada del hombre, una antropología corrosi...

Al borde del precipicio

¿No es terrible? A mí me lo parece. Alentar a las personas a ir al psicólogo cuando se les quebranta el ánimo mediante la imposición de unas condiciones socioeconómicas de precariedad y perversión ideológica es terrible. Eso es ejercer la violencia contra la víctima con total descaro e impunidad. Y para más inri, el sistema sanitario no está capacitado cuantitativamente para brindar una atención psicológica gratuita de calidad, de modo que la fórmula que se genera es la siguiente: si usted no tiene trabajo o su trabajo es precario, a tal punto que su sueldo no le alcanza para cesta de la compra ni para pagar el alquiler; no hablemos de formar una familia o adquirir una vivienda en propiedad; quítese de comer una semana al mes y pague la consulta de un psicólogo, porque el problema lo tiene usted; es suyo, no es estructural. Viene esto a colación de un vídeo que he visto, uno de tantos, en una página de Instagram relacionada con la salud mental, más concretamente con la prevención del s...

Horas de sueño

Una cuestión es prestar una mirada crítica a los acontecimientos políticos y otra muy diferente prestar atención a los mercachifles de la mentira, coloquialmente conocidos como “politicos”. Traigo esta idea a colación a raíz de las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien, en un alarde de “sensatez”, ha bajado la apuesta frente a su homóloga Yolanda Díaz, quien, en una entrevista reciente, ha dado un titular de lo más estrafalario, a saber: «Duermo dos horas y plancho porque me relaja». Sánchez, por su parte, y desafiando asimismo sin el menor pudor el consenso científico al respecto, ha asegurado dormir cinco horas. La cuestión es más seria de lo que parece, ya que mercadear con mentiras de esa índole, que no solo atañen perjudicialmente a la salud, sino a la creación de una sociedad fundamentada ideologicamente en el rendimiento, donde nada se cuestiona y únicamente se obedece, son más propias de un totalitarismo que de una democracia.  Jesús de la Palma...

Fuego alquitranado

Paso por la puerta de la sede del PP que hay en el Paseo del Emperador Carlos V. Enfrente, cartelería electoral de VOX. Concretamente, cuatro banderines con la fotografía de un Santiago Abascal de mirada altiva, soberbia, que viste con el color verde oliva característico del uniforme militar. Cada banderín tiene un eslogan diferente y en mayúsculas, a pie de foto, a saber: CAMPO, FRONTERAS, SEGURIDAD y LIBERTAD. Estamos en pleno mes de julio, padeciendo una ola de calor infernal, de consecuencias extremas. Se me vienen entonces a la mente dos fragmentos que anota Luis Buñuel justo al comienzo de “Mi último suspiro”, sus memorias. En el primero, se confiesa al lector de lo siguiente: «Soy un enamorado del Norte, del frío, de la nieve, y de los grandes torrentes de las montañas». En el segundo, que aparece apenas un par de páginas más adelante, sentencia: «Se puede decir que, en el pueblo en que yo nací (un 22 de febrero de 1900), la Edad Media se prolongó hasta la Primera Guerra Mundial...

Alldaynewyork

“Alldaynewyork” es una página de Instagram. En su última publicación aparece su administrador mostrando una mansión en McAllen, Texas, por un precio que daría para un pequeño apartamento en Nueva York. Pregunta al público si saben la diferencia, a lo que él mismo responde: «He buscado en Google, y la tercera mejor actividad que se puede realizar allí es ir a la biblioteca. Ahí lo tienes». Entro en los comentarios y predominan los chascarrillos, hasta que atisbo algo de sentido común. Alguien le pregunta: «Qué tienes en contra de las bibliotecas?». La respuesta es escueta: «No soy fan». Por mi parte, utilizo la lectura para escapar de runrún ideológico, de la precariedad dialógica que tiene secuestrado el lenguaje, como el condenado que utiliza un punzón para picar en la pared y escapar de prisión. Jesús de la Palma