Sex & love

En el tambor de la batería está escrita la leyenda “sex & love”. Es un monográfico audiovisual dedicado a Enrique Iglesias con su canción “Bailando” sonando de fondo. Lo veo en una cafetería. El tipo es un profesional, y la música que interpreta no está nada mal, es, como él, hija de su tiempo, y la genialidad también radica en saber leer los intereses de cada tiempo. Ha hecho una marca de su nombre y de su imagen. ¿Ha superado al padre? Esa es una cuestión referente a la estadística que no me interesa. Sus conciertos están repletos de mujeres que suspiran por él. Uno de los momentos que recoge la cámara es cuando se acerca al público y besa en la boca a un chica joven por sorpresa. Ella casi se desmaya de la emoción. Esto último me ha hecho recordar un concierto de The Roots en Madrid, a principios de los dos mil. Conocí allí mismo a una chica y estuvimos hablando, era americana; cuando terminó el concierto, uno de los organizadores se acercó a las primeras filas y sin vacilar señaló con el dedo a unas cuantas mujeres, entre ellas a la que yo había conocido; les indicó, sin más explicaciones, que lo siguieran; se entiende que las llevaba a un camerino, junto con el grupo. Y ahí me quedé yo, reflexionando sobre el poder de la fama, sin imaginar si quiera que aquello me daría un día para una entrada del diario.

Jesús de la Palma 

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