No-lectores

Hay dos tipos de no-lectores: el que no ve, no oye y no habla más allá del ámbito cerrado al que se circunscribe su mundo, que nada refleja fuera de los intereses necesarios para estricta supervivencia física y emocional, y el que naufraga en las profundas y cenagosas aguas de la opinión. En el plano discursivo, aquel se asemeja a una ameba, así como este a una culebra de campo.

Jesús de la Palma 

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