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Tabaco y alcohol

En los supermercados venden tabaco. Ya me he acostumbrado a ver las vitrinas en las líneas de caja. Tampoco es de extrañar: en la península venden alcohol. Aquí también lo venden con igual naturalidad. Mientras esperaba para pagar una papilla de ocho cereales sin azúcar, no para el bebé, sino para mí; uno de los pocos vicios que me han quedado, el señor de delante le indicaba a la cajera una marca de tabaco y le pedía dos cajetillas. No era mucho mayor que yo y estaba, más que pálido, blanquecino, cosa de extrañar en una tierra donde hace sol los trescientos sesenta y cinco días del año y las playas son su mayor atractivo. He tenido la sensación de ver a un espectro invocando a la muerte. Dejar de fumar, según cuenta Cioran en sus Cuadernos, fue la decisión más importante de su vida y de de la que más orgulloso se sentía. Jesús de la Palma 

Amistades

Visito al filósofo bloguero como el que visita a un amigo, esperando que le cuente algo de interés. Se saca un chascarrillo de la manga y se hace llamar Fray Augusto de la Flor. A mi edad no hace uno amigos así como así, de modo que mantengo la distancia y me asomo con sigilo, con la única intención de no molestar. Hoy por hoy considero que tengo amigos; no se puede vivir sin amigos; pero no tengo un amigo, digamos íntimo, con el que me encuentre con asiduidad y haya una confianza consolidada por el correr de los años y a través del trato cercano. He dejado el curso de las aguas a su ser y me he vuelto un hombre algo solitario y esquivo. El último amigo con el que más frecuentemente me encontraba lo di por perdido tras una discusión, otra de tantas entre él y yo. Esta mañana me he acordado de él, y de lo que me dijo; también yo le dije; pero mi decir fue al contraataque, por lo que tengo excusa, la excusa del que se defiende y no ha desenvainado primero. Hace ya un par de años de esto,...

Respect

Hoy han cambiado las clases por unas jornadas de convivencia. Se han reunido en el centro sede y han venido alumnos de todos los centros. Se han llegado a juntar noventa personas. Hay alumnos de todas las edades, todos mayores de edad, hasta por encima de los ochenta años. Han comido y bebido y cantado con el karaoke. El centro colindante es de educación especial. Un alumno adolescente, con un autismo severo, a tal punto que tiene que llevar unos cascos aislantes, que lo protegen del ruido exterior, ha aparecido con una profesora y han preguntado si él podía cantar una canción. Se ha atrevido con Respect, de Aretha Franklin, dejándolos a todos boquiabiertos, ojipláticos, por la perfecta entonación y pronunciación. Cuando ha terminado, les ha dicho a todos que ha sido el día más feliz de su vida. Me lo ha contado mientras comíamos, y, cómo me ha costado contener la emoción.  Jesús de la Palma 

Corrección

La prueba de fuego de un escrito es la corrección en papel. Digan lo que digan, y eso que yo soy un asiduo lector en formato digital, el papel es la experiencia lectora por excelencia. He ido a imprimir el cuento para corregirlo y he visto alguna errata que no veía en la pantalla. Nada reseñable, alguna palabra mal escrita y una o dos frases que retocar someramente. Estoy satisfecho. Otra cuestión es la temática. ¿Demasiado controvertida para un concurso? Drogas, cárcel, locura, rebeldía, introspección. Jesús de la Palma 

Vine, vi, vencí

Las Vidas paralelas de Plutarco son un documento de un incalculable valor histórico y psicológico universal, válido para cualquier época. Con la vida de Alejandro he vivido momentos de verdadera emoción. La vida  de César, su homólogo romano, es imponente; he tenido que alcanzar la cota de las 1148 páginas, de algo más de 1700, para llegar a ella; un momento crucial de esta es la narración de cómo César arrojó a Farnaces del Ponto y dio parte a Roma de la prontitud y celebridad de la batalla con la célebre carta dirigida Amincio, uno de sus amigos, con las tres célebres palabras «Vine, vi, vencí».  Jesús de la Palma 

Decorados

Anoche, en la tele, lo nuevo y lo viejo. Lo viejo, no tan viejo, solo que todo hoy corre demasiado rápido. Dos programas de “En tierra hostil”, conducidos por Jalis de la Serna. Primero Turkmenistán (de reciente manufactura), y seguido Corea del Norte (reciclado del archivo de emisiones). Dos regímenes terriblemente herméticos y disciplinados. De la Serna se muestra perturbadoramente inquisitivo con los guías. El de Corea es, cómo no, el inclasificable Alejandro Cao de Benós. Mientras lo vemos, ella vuelve a comentarme que estudió con él en el IES Trevenque. El contraste con la cultura occidental es brusco. Se muestran imágenes de un adoctrinamiento propiamente distópico. Una vez terminados pensé que, momentos antes, había estado viendo, en el segundo canal de la televisión pública, un programa de ciencia, Órbita Laika, en donde el biólogo invitado de turno, para explicar, entre chascarrillos facilones, los aspectos más básicos de su disciplina, se disfrazaba de Cupido para ofrecer una...

Cuarenta años después

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En mi caso, treinta y tantos años después sigo con ellos. Los descubrí con doce. El año pasado los vimos en directo, y qué gozada. No hay nada como ver a los grupos de tu juventud, es como traspasar una puerta en el tiempo. Mirando la foto, aunque muy lejano, me veo un aire con el que no enseña los dientes, más que nada porque yo, como él, tampoco sonrío; también por lo alto y delgado, y puede que un poco por la nariz. En cualquier caso, todos han envejecido muy dignamente. Dentro, los reportajes de Reverte y De Prada. El primero, sobre el oficio de camarero, cuyo profesionalismo está en vías de extinción; en cuanto al segundo, quien ha hecho una apuesta sobre seguro, y escribe sobre amnistías y catalanismos, no he pasado del primer párrafo. Jesús de la Palma