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El cuerpo pornográfico

Si esto fuera un poema trágico bien podría haberse titulado "Rostro humano". Pero no lo es. No lo es porque ningún poema es capaz de plasmar la crudeza del mundo real. La realidad es inabarcable a los sentidos, es superior a la imaginación.  La cultura del tatuaje evoluciona tal y como lo hacen todas las demás disciplinas estéticas. El que hoy se tatúa el rostro es como el que hace veinte años se aventuraba a tatuarse el antebrazo y como hace diez se atrevía con la mano.  La red está repleta de divulgadores que están al tanto de las diferentes tendencias. Una que descuella en este momento es el "blackout" o fundido a negro, una técnica que consiste en tatuarse una extremidad completamente de negro. Un estilo nihilista que pareciera estar en consonancia con una juventud anhelante de oportunidades. Según refleja la psicoanalista Silvia Ons en "El cuerpo pornográfico": «Los que padecen en el mundo las consecuencias de un andar sin brújula son los que más apel...

La ignorancia, una cosa molesta

Comenta Diotima en conversación con Sócrates que: «Los ignorantes ni aman la sabiduría ni desean hacerse sabios, pues en esto precisamente es la ignorancia una cosa molesta: en que quien no es ni bello ni bueno ni inteligente se crea a sí mismo que lo es suficientemente». De esto deduzco que, aunque el acceso a los libros fuera gratuito (que en cierta medida lo es), y solo con mirar la portada del libro pudiéramos memorizar su contenido, la mayoría seguiría viviendo como hasta ahora: "sin haberse leído un puto libro en su vida". La opinión pública demanda certezas, un mesías que les ofrezca una verdad revelada. Dice Fedro, en el diálogo homónimo: «Fíjate, pues, lo que oí sobre este asunto, querido Sócrates: que quien pretende ser orador, no necesita aprender qué es, de verdad, justo, sino lo que opine la gente que es la que va a juzgar; ni lo que es verdaderamente bueno o hermoso, sino solo lo que lo parece. Pues es de las apariencias de donde viene la persuasión, y no de la ...

Por qué

Solo las mujeres tienen la respuesta de por qué cuando tienen la regla nos desean la regla. Eso es algo que, si eres hombre, le escucharás decir a cualquier mujer. Las mujeres también se quejan de ordinario de no ser escuchadas por los hombres, particularmente por sus parejas. La mujer es el verbo. Quizá si en general se sintieran comprendidas, escuchadas, no tendrían la necesidad de desearnos a los hombres que experimentáramos la menstruación. Jesús de la Palma 

Hemingway suicidado

Cuando supe que Hemingway murió suicidado no lo entendí. Era muy joven por entonces y el suicidio era cosa de jóvenes. Un hombre de su posición y en la recta final de la vida no podía suicidarse. ¿Para qué? Esta noticia me animó a leer "El viejo y el mar". Leí el viejo y mar" porque era la obra que tenía más a mano, y me interesé por la misma porque su autor se había suicidado. La muerte no es un enigma, o si lo es, se queda corto frente al suicidio. No hay otra especie que se suicide, no, al menos, que yo sepa, en masa: una persona se suicida en el mundo cada cuarenta segundos. Hoy sigo sin comprender por qué nos suicidamos. Cuando era más joven entendía el suicidio del que siente la presión de toda una vida por delante, que es una eternidad. Pensar que el tiempo arreglará las cosas es el refugio de muchos jóvenes que atraviesan desiertos y purgatorios. Cuando se ha recorrido más de la mitad del camino, sin embargo, se conoce que el tiempo, lejos de arreglar nada, lo en...

Oráculo

Unas zapatillas de la marca Balenciaga valen poco menos que un sueldo mínimo en España. Es, en conclusión, una marca para ricos. En la sección de sugerencias, Instagram me muestra la publicación de una supuesta colaboración de Apple con Balenciaga. Un teléfono con el logotipo de la marca de ropa en la parte de atrás. La principal particularidad de la supuesta colaboración, al menos a simple vista, es que el cristal del teléfono viene agrietado de serie. Algo así como llevar los vaqueros rotos, pero ahora con la tecnología. Motivado por la curiosidad, entro en el perfil de Instagram de Balenciaga: algo más de catorce millones de seguidores, no sigue a nadie y no tiene historias diarias ni publicaciones. El único contenido que muestra son unas pocas historias fijadas de contenido altruista y reivindicativo: puedes comprar una camiseta con su logotipo y una bandera de Ucrania para ayudar al país en guerra por doscientos cincuenta euros, o puedes firmar una petición para ayudar a las mujer...

Occidente

Uno de los síntomas del declive de Occidente, y aquí ya me voy a aventurar mucho, ampliando quizá de más las miras, elevando demasiado el juicio, pues si soy es un trotaaceras que apenas ve la tele y lee un poquito de cada cosa; como digo, uno de los síntomas del declive de Occidente, y que nadie me tome demasiado en serio, ojo, casi que mejor a broma y que nos riamos juntos, no vaya a suceder que me equivoque por meterme en camisas de once varas por decir de lo que no entiendo; como digo, ahora sí, uno de los síntomas del declive de Occidente es el humor ramplón que recorre, desde una parrilla televisiva (y esto lo sé por el zapin de antes del telediario) atiborrada de concursantes disfrazados y alborotados hasta el paroxismo, los cuales responden a preguntas ridículas que salen de una ruleta que los mismos hacen girar con toda la energía que no han malgastado en pensar(se), hasta las reuniones de familia y amigos, pasando por los entornos laborales y recalando en los bares y discotec...

Letra pequeña

La vida tiene tanta letra pequeña como el contrato de una hipoteca fraudulenta. Es un milagro salir, ya no airoso, sino con vida de la vida. Nunca he deseado no haber nacido. Otra cuestión es haber deseado desaparecer. De chico, con cinco años, le pedí al Señor que me llevara con Él. A la vista está que no me hizo caso. Lo he maldecido desde entonces en no pocas ocasiones, aunque llevo tiempo sin mentarlo. Ahora quiero reencontrarme con Él, pero siento que es tarde. El tiempo no pasa en balde, y el poso de la experiencia es un lastre que cierra el paso al entusiasmo. No me imagino a un hombre de mi edad entusiasmado; no quisiera conocerlo. Todo este tiempo ha sido suficiente revisar el contrato de marras con detenimiento, y la conclusión es definitiva: me han tangado. La vida no vale nada, y menos entre los hombres. Pero es precisamente frente a estos cuando hay que demostrar lo contrario. Es cuestión de empecinamiento. Cualquier argumento en favor de la vida tiene la doble faz de la l...