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La edad

A mis cuarenta y seis años me gusta fantasear con que tengo cincuenta, algo normal, por otra parte, para quien nació viejo y preocupado. Y me gusta pensar que tengo cuatro años más de los que en realidad he cumplido porque recuerdo que cuando tenía veinticinco pensaba que se era viejo a partir de los cincuenta, y como yo siempre he querido ser viejo porque nací preocupado, fantaseo con que tengo cincuenta.  Al Capone falleció tal día como hoy de hace setenta y cinco años, con cuarenta y ocho, y a mí me gusta pensar en gente que, como él, e independientemente de su catadura moral, ha vivido y, sin embargo ha fallecido a una edad relativamente temprana; una edad que, sin embargo, por sus vivencias, no lo era tan temprana. También me gusta pensar en Baudelaire, un poeta maldito que murió con mi edad, o en Rimbaud, otro maldito que murió joven, y me gusta pensar en ellos porque pensar en alguien que contempla el mundo con mirada satisfecha y se muere plácidamente de viejo, me inspira t...

Concurso Zenda de 100 a 1000 palabras

Maricarmen tiene el pelo negro azabache y dos ojos marrones como dos almendras o como dos caramelos de café o como dos besos en las mejillas de quien te quiere pero no se atreve a decirtelo; tiene la cara alargada y un anguloso mentón, tan suave, delicado y perfilado como una taza de porcelana de esas con las que los ingleses ricos que salen en las películas toman el té con sus parientes y amigos a la hora en que los españoles de bien nos estamos echando una siestecita de esas que reparan hasta cien años de desdicha, porque, le pese a quien le pese, en España se trabaja igual, pero se vive más y mejor. Maricarmen tenía de joven un lunar en la mejilla que ya no luce porque era pintado, y no es que fuese ella muy coqueta, sino que de entre las mujeres, hasta la más pazguata sabe cómo hay que desenvolverse en un mundo de hombres; cosa que estos, por mucho que se hayan empeñado a lo largo de los siglos en hacer del mundo su cortijo, todavía no han dado con la tecla de cómo funciona el univ...

Publicidad normativa

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Me aparece en la pantalla la nueva y normativa publicidad del Volkswagen Golf Variant: madre y padre jóvenes y de aspecto sofisticado, niño y niña entre los ocho y los doce años, y casa independiente de nueva construcción. Bien, esta publicidad puede parecer inofensiva a simple vista, pero si apelamos a la teoría del determinismo fuerte, nos será fácil trazar un hilo argumental donde la causalidad nos conduzca a un número determinado, y seguramente alarmante, de vidas deshechas en el mejor de los casos, y en el peor, a otro más que  considerable de vidas frustradas, truncadas, finiquitadas antes de tiempo por voluntad propia, y esto se debe a que vivimos en constante interacción con los otros y es imposible cerrar los ojos o taparse los oídos ante la conciencia común, ante el estilo de vida imperante, de fachada, de espectáculo trumaniano; un estilo de vida con una publicidad tan agresiva que puede hacer que quien no encaje en el puzle se sienta como un renglón torcido de Dios, com...

Sin marcar el paso

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Yo soy medio poeta, medio filósofo y medio hombre: medio poeta porque quiero serlo, y con la intención me llega a la mitad, pero me falta la otra mitad, que es el genio; medio filósofo porque no tengo el título, ni mucho menos la sabiduría, y lo único que me queda es el amor, la pasión por el conocimiento; en cuanto a la última cuestión, soy medio hombre no porque carezca de hombría, sino porque mi gusto por la vida solo me da para saborearla a medias, y como nunca ha terminado de convencerme del todo, he de conformarme con vivir arrastrando una mitad de mí que no responde a los estímulos externos. En mi peregrinar por el mundo mi caminar es simbólico, porque solo avanzo zigzagueando; mientras, tengo la sensación de que los demás avanzan hacia una meta cierta, y entretanto, yo me debato entre ser o no ser, y no es que quiera dejar de ser; porque nada hay más que quiera yo que ser, ¡faltaría!, ¿para qué está la costumbre, si no?, pues, que yo sepa, aquí se vive porque hay que vivir. Viv...

La tara del genio

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Antes, mientras conducía, me acordaba de Camarón, de la causa de su muerte y de su reconocida adicción, y también me acordaba de cómo Tomatito relataba que cuando se bajaron de un taxi en Nueva York, los viandantes se quedaban mirándolo, mirando a un Camarón con gabardina y lentes oscuras en Broadway, nada más y nada menos, porque aunque no lo conocieran, él tenía aura de estrella. Me acordaba también de que Camarón, en las entrevistas, apenas hablaba; lo suyo era el cante, el escenario, que para eso era un genio. Me acordaba de Camarón porque no teminaba de encontrarme en ese momento, y porque recuerdo el día que murió; vi la noticia en la televisión, seguramente en la primera cadena, antes no había tantos canales. Me acordaba antes de Camarón porque cuando no te encuentras buscas ideas con las que reconfortarte, y me he acordado de Camarón porque es uno de esos genios románticos, porque no hay romanticismo sin tragedia; bien lo sabían los alemanes del XVIII, y porque buscarle la tara...

Telediario

Viendo el telediario se me ha venido a la mente aquella magistral interpretación de la vida que hace Shakespeare en Macbeth, donde dice que "la vida no es más que un cuento, lleno de ruido y furia, narrado por un idiota". Y me he acordado porque, independientemente del canal, el telediario es precisamente eso: "un cuento, lleno de ruido y furia, narrado por un idiota". Jesús de la Palma

Byung-Chul Han

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He redactado este comentario en respuesta a una publicación donde se criticaba, acusándolo de banal, al filósofo surcoreano Byung-Chul Han: Yo no soy filósofo ni sé mucho de filosofía, pero creo que si la filosofía se endemiza, se enclaustra en las aulas y los congresos, su futuro no es muy halagüeño, que digamos. Han tiene un papel muy importante en la filosofía, y es de de acercarla al gran público, que no es poco. Hay una anécdota de José Gaos que recoge Luis Buñuel en sus memorias, a saber: a alguien que le reprochaba que escribiera en un lenguaje inextricable, le respondió: "¡Me tiene sin cuidado! La filosofía es para los filósofos". Si todos los filósofos pensaran como Gaos, terminarían excluidos, reunidos en lugares recónditos y clandestinos. Sí, lo sé, la filosofía siempre ha estado perseguida, desde Sócrates, pero ¿para que ponerse zancadillas desde dentro? Ya han relegado en secundaria a la filosofía a un lugar marginal, no creo que criticar a Han sea una postura mu...