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They shoot horses, don't they?

No me cae bien Andreu Buenafuente ni su mujer ni su equipo de colaboradores; no me hacen gracia; tampoco me gusta Íker Jiménez, aunque he aprendido a soportarlo. Me gusta más Gloria, la protagonista de They shoot horses, don't they?, que Jane Fonda; Jane Fonda no me dice nada, no me caen bien los activistas. Me gusta Drew Barrimore como mujer, ¡qué mujer! Ese es el tipo de mujer en el que me fijaría si volviera a ser joven. No me cae bien Clint Eastwood, y tampoco me gustan sus películas; me cae muy bien Antonio Banderas, aunque no me transmite nada, o muy poco, como actor. No me cae bien Woody Allen, pero adoro sus películas. De entre los escritores, destacaría a Cela, que no solo me gusta como escritor, también me gusta mucho el personaje. ¡Qué carisma! De Francisco Umbral no sé nada, casi nada, excepto lo que sé por el documental Anatomía de un dandi, que me gustó mucho, pero ahora, tiempo después, pensando en él, me doy cuenta de que no me ha dejado poso. La exaltación fue frut...

Progreso es entendimiento

Se es afortunado no cuando se es rico o se está enamorado, sino cuando se sabe expresar con palabras lo que se siente. Expresarse fuera del catálogo de expresiones fijas, consuetudinarias, es saberse, y es este saberse la ruptura con una forma inercial de relacionarse con el mundo. Sí, con cuántas personas hablamos a lo largo del día; pero, ¡ay, conversar!; conversamos, con suerte, con solo unas pocas y exclusivamente en momentos puntuales a lo largo de nuestras vidas. Con los pueblos sucede lo mismo que con los individuos, mientras que se expresen en términos antagonistas, derecha/izquierda, no habrá esperanza de progreso, porque progresar no es andar diez pasos para después retroceder veinte; progresar es mantener una línea ascendente en el tiempo en cuanto a la adquisición de derechos y libertades. Progreso es entendimiento, diálogo, universalidad, comprensión, abolición del particularismo. En fin, educación, autogestión emocional; pero se imponen el sentimentalismo en forma de doct...

El loco de la colina vive

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Yo también me había olvidado por un tiempo de Jesús Quintero, y eso que me considero uno de sus más fervientes admiradores. Desaparecido de la escena televisiva, uno se pone a sus cosas y se le olvidan los referentes; se nos olvidan hasta los propios muertos, reparando en ellos de cuando en cuando, ¿cómo no se nos van a olvidar los ídolos? La tarea de la supervivencia es fatigosa hasta la exasperación. Hoy he leído algo sobre el admirado y negligente hombre de negocios; sobre el personaje televisivo más pintoresco, porque ser pintoresco no es ser un fantoche, como pasa en estos días de horas bajas; ser pintoresco, a la forma quinteriana, es ser único y elevado, humana e intelectualmente elevado; "genio y figura", como se dice en nuestra tierra, Andalucía. Leí no hace tanto en el Diario de Sevilla que se le atribuyen estás dos frases entre quienes bien lo conocen: "No me fío del que nunca ha fumado porros ni se ha emborrachado", y "A veces tengo miedo porque cre...

Becerro de oro

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Afirmar de forma categórica, como hacen algunos, que Dios no existe y así pretender derribar, con una frase, siglos de tradición religiosa, es algo tan ridículo como negar la evidencia científica o la relevancia de la filosofía en la historia. La religión, cualquiera, es un saber ancestral, una filosofía perenne, "un conjunto universal de verdades y valores comunes a todos los pueblos y culturas". No son de extrañar, sobre todo entre los jóvenes -y no tan jóvenes-, expresiones y conductas que atentan contra los valores religiosos, amparadas en un huero descreimiento disfrazado de agnosticismo, pues han derribado la Cruz para adorar el "becerro de oro". En un programa de radio diferido, escuchaba hace algunas noches la anécdota de un colaborador, quien relataba que, visitando una catedral con una familia amiga, observó cómo una de las hijas pequeñas de aquellos, preguntó al padre que quién era ese, haciendo alusión al Cristo crucificado. Se quejaba, el colaborador, e...

Un hombre del siglo XXI

Javier es un hombre del siglo XXI. Es médico, bombero, policía, juez, abogado, matemático, escritor, editor, yutuber e instagramer. Vive solo, es totalmente independiente, y su círculo más íntimo lo conforman unas quinientas personas, entre familiares y amigos. En Redes Sociales tiene al menos dos millones de seguidores. Javier vive solo, no tiene hijos porque aún es joven y siempre será joven; tiene éxito con las mujeres, siempre sabe lo que quieren; les hace el amor en silencio y con decisión y nunca las llama al día siguiente, deja que ellas se acerquen a él. A sus padres les compró un chalé en Menorca y a cada una de sus amantes le busca un puesto fijo en un Ayuntamiento y les compra un piso en la calle de atrás. Javier es un hombre del siglo XXI, hecho a sí mismo, tanto es así, que nació solo, mientras su madre estaba de vacaciones en Benidorm. La llamó por teléfono después de la siesta y le dijo que estuviera tranquila, que descansara, que el ya se las arreglaba para nacer. Mient...

¡Madre mía!

"¡Madre mía!". Siempre me ha  gustado mucho esa expresión, porque es muy socorrida y porque yo quería mucho a mi madre cuando estaba aquí, a mi lado, y ahora que no, todavía la quiero más; por ese principio inexplicable de que siempre queremos más lo que no tenemos. "Madre mía", además, expresa asombro, y la filosofía comienzó con la capacidad de asombro, y a mí la filosofía me gusta mucho porque no dejo de asombrarme y quiero saber siempre qué subyaye tras la sensación de sorpresa inicial. Se puede vivir, no obstante, dando todo por entendido, acatando las normas sin cuestionarse lo más mínimo acerca de estas, de hecho, es como más a gusto se vive: asombrandose de lo que hay que asombrarse y no asombrándose de por qué la gente se asombra de lo que le dicen que hay que asombrarse. Jesús de la Palma

Stop suicidios

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Hace unos días (10/09/2021) se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Los debates sobre el suicidio siempre se han dado en círculos intelectuales, la literatura y la filosofía están sembradas de referencias a la idea del suicidio, ahí tenemos a Séneca, Shopenhauer, Shakespeare o Cioran. La problemática del suicidio ha estado presente desde que el hombre es hombre y, lamentablemente, es una cuestión que siempre se muestra de actualidad; a día de hoy, no importa cuándo se haga la consulta, encontramos estadísticas actualizadas con las alarmantes crifras del suicidio en adolescentes. El suicidio es un problema que nos obstinamos en silenciar, y es  por esto que, frente al auge desenfrenado de una realidad ficticia, fabulada, la cual se empeñan en imponer los usuarios de las Redes Sociales de forma masiva, cabe reivindicar espacios de reflexión en todos los canales de difusión de información (radio y televisión, y sus correspondientes perfiles en Facebook, Twitter, I...